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Declaración de Manila sobre el Cuidado de la Salud sin Mercurio
Desde la intoxicación industrial con mercurio ocurrida en Minamata, el mundo ha reconocido que la contaminación con mercurio puede producir efectos negativos graves para la salud humana y el ambiente.
Sin embargo, el mercurio continúa presente en nuestras sociedades actuales. Se encuentra con frecuencia en productos como baterías, lámparas fluorescentes, termostatos, termómetros y otros instrumentos de medición.
El mercurio es reconocido como una sustancia tóxica bioacumulativa de alcance global. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) está trabajando con los gobiernos en muchos frentes para promover la reducción en el uso de mercurio. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una política que impulsa la eliminación de este metal en el sector del cuidado de la salud. En Estados Unidos y Europa, miles de hospitales y farmacias han eliminado los dispositivos de mercurio, y la Unión Europea también se encuentra desarrollando una prohibición de su exportación.
Como médicos, enfermeros, dentistas, funcionarios gubernamentales y promotores del cuidado de la salud, creemos que tenemos responsabilidad en enfrentar este serio problema. Nuestro deber tiene dos partes:
El sector del cuidado de la salud contribuye al problema global del mercurio. Los insumos médicos conteniendo mercurio rotos o descartados suponen una grave amenaza para los trabajadores, pacientes, y en último caso también una amenaza a largo plazo para el ambiente. Dado que existen alternativas alcanzables, efectivas y precisas, nosotros adoptamos el compromiso de reducir y eliminar el uso de ese metal, con el objetivo final de alcanzar un cuidado de la salud libre de mercurio.
Más aún, creemos que es nuestra responsabilidad ayudar en la educación de nuestros compañeros de trabajo, pacientes y comunidades sobre los potenciales peligros del mercurio. Llevaremos a cabo estas tareas dando el ejemplo, demostrando que existen alternativas para las actuales prácticas contaminantes.
Por lo tanto, nosotros, los abajo firmantes, participantes de la primera Conferencia sobre Alternativas al Mercurio en Cuidado de la Salud en el Sudeste Asiático nos comprometemos con el siguiente plan de acción:
1. En instituciones médicas, odontológicas y otras del Cuidado de la Salud: Impulsaremos la adhesión de las instituciones de la región al Compromiso por un Cuidado de la Salud Libre de Mercurio.
Generaremos conciencia sobre los peligros en la salud y el ambiente del mercurio, y sobre la precisión y seriedad de las alternativas, a través de tareas de educación entre los trabajadores de la salud, administradores, estudiantes, maestros y público en general.
Compilaremos y compartiremos los estudios existentes para poder demostrar claramente las fuertes evidencias científicas sobre los peligros del mercurio y la viabilidad de sus alternativas.
Con esta convicción evaluaremos las prácticas de manejo de mercurio; realizaremos inventarios de mercurio; desarrollaremos listas de control, políticas, directrices y protocolos. Incluiremos la temática del mercurio en los programas de capacitación del personal y desarrollaremos datos de línea de base sobre la exposición al mercurio entre el personal de los hospitales.
Hacemos un llamamiento a todos los hospitales de la región para que eliminen progresivamente el mercurio del sector del cuidado de la salud a través de la compra y la incorporación paulatina de insumos y dispositivos médicos libres de mercurio.
2. A lo largo del Sudeste Asiático: Estableceremos redes nacionales de personas interesadas integradas por gobiernos, organizaciones no gubernamentales e instituciones del cuidado de la salud. Estas redes comenzarán campañas de concientización y desarrollarán programas de reemplazo de los dispostivos médicos que contienen mercurio por alternativas libres de este metal. La oficina de Salud sin Daño en Manila será nuestra Secretaría regional para ayudarnos a compartir y difundir información y para asistirnos en nuestros programas nacionales.
3. A nivel global: Abogaremos, a través de nuestras instituciones de salud, gobiernos nacionales y asociaciones profesionales, por legislación nacional y por un instrumento internacional legalmente vinculante, para reducir sustancialmente la oferta y la demanda global de mercurio.
Creemos que todos tenemos derecho a un ambiente limpio y saludable. Para poder gozar de este derecho fundamental, nosotros, reunidos aquí en Manila el 26 de enero de 2006, por la presente declaramos nuestro compromiso por brindar a las poblaciones que servimos en toda la región un cuidado de la salud libre de mercurio y sin daño.
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